
Suelo que aguanta golpes de calor
Al pisar se nota algo más amable que la epoxi, y por eso también gusta en estudios de baile y salas de actividad.
Suelos de poliuretano
En San Adrián hacemos suelos de resina para conserveras pequeñas y almacenes donde se limpia con agua caliente, y para viviendas nuevas que se quieren estrenar con un suelo continuo. Lo vemos y te damos el precio cerrado.
Obradores y conserveras que se limpian con agua caliente, almacenes y viviendas nuevas que se estrenan con suelo continuo.

Al pisar se nota algo más amable que la epoxi, y por eso también gusta en estudios de baile y salas de actividad.
Suelos de poliuretano
Bordes de piscina y duchas exteriores necesitan agarre con el pie mojado y una superficie que no raspe la piel.
Suelos antideslizantes
Los restos de cola de moqueta o de un suelo antiguo se quitan antes; si no, la resina acabaría levantándose por ahí.
Locales y oficinas
Fresamos o lijamos con máquina y aspiración industrial: el polvo acaba en el depósito y no en el resto de la casa.
Suelos de resina epoxi
Unas bandas de color en la base de los pilares ayudan a no rozarlos con la carrocería al maniobrar en el sótano.
Garajes y parkings
Colores claros, grises cálidos o arena: te ayudamos a elegir un tono que case con la madera y la luz de tu casa.
Resina para viviendas
¿Solera con ondas por el uso? La corregimos con mortero, la dejamos secar y entonces imprimamos para la resina.
Suelo autonivelante
Áticos sin ascensor, balcones estrechos o terrazas amplias: organizamos la subida del material según el acceso.
Exterior y terrazas
El brillo intenso realza el metalizado pero marca más las rayas; te enseñamos también el satinado para comparar.
Suelos decorativos¿No ves lo que necesitas?
En nueve tarjetas no cabe todo lo que se puede resolver con un suelo de resina. Cuéntanoslo: vemos el soporte y te decimos qué sistema de resina le va, y si hay más estancias, las miramos en la misma visita.
Una conservera pequeña pone el suelo a prueba: agua hirviendo, vapor, salmuera, cajas que se arrastran y limpieza a presión al final de cada jornada. La epoxi corriente sufre con esos cambios bruscos de temperatura; por eso ahí planteamos poliuretano-cemento, que soporta el choque térmico y se aplica con el grosor que pide el uso.
En zonas de trabajo mojadas no basta con que el suelo sea duro: tiene que agarrar. Espolvoreamos árido de cuarzo entre capas, elegimos el grano según si se camina con botas o se mueven transpaletas, y rematamos con media caña en las esquinas para que la suciedad no se quede en los rincones.
En la vivienda nueva el planteamiento cambia. Si el piso o el adosado se entrega en bruto o con un gres que no te convence, se puede hacer un suelo continuo de resina antes de entrar a vivir, sin juntas y en el color que quieras, aprovechando que la casa está vacía.
Población: ~6.400 hab.
Distancia: A unos 90 km de Pamplona
Para una conservera o un obrador, dinos si se limpia con agua caliente o con vapor y mándanos fotos de los desagües. Para una vivienda nueva, cuéntanos si ya tiene suelo puesto o se entrega en bruto.
El poliuretano-cemento. Es un sistema grueso que tolera el agua caliente, el vapor y los cambios de temperatura sin agrietarse, y resiste los productos de limpieza que se usan en alimentación.
Sí. En la zona de lavado y en los accesos usamos un árido más grueso, y en las zonas de paso uno más fino que siga siendo fácil de limpiar. El grado de agarre lo elegimos según lo que se haga en cada parte.
Lo planteamos en las paradas o por zonas, para que siempre quede una parte en marcha. El poliuretano-cemento cura relativamente rápido, y te decimos cuándo puede volver a pasar el carro por cada tramo.
Es la mejor ocasión: la casa está vacía, no hay muebles que mover y el soporte está limpio. Además eliges con calma color y acabado, y entras a vivir con el suelo ya curado.
Sí, si está bien pegado. Le quitamos el esmalte con lijado, rellenamos las juntas y damos una imprimación de agarre antes de la resina. Las juntas dejan de verse y el suelo queda de una pieza.
Cuéntanos cómo limpiáis el suelo y a qué temperatura, o si la vivienda está en bruto, y vamos a medirlo.